El banco, el crédito y el trabajo
La economía española vive un momento complicado. Los bancos y cajas están muy endeudados, no se dan créditos y las empresas aligeran sus plantillas
Si por algo esta crisis será la más recordada en los libros, será por la conjunción de factores que durante los últimos meses han llevado a la mayoría de las economías a un proceso recesivo y peligroso. En España los efectos han sido más nocivos que en otros países.
La parte más negativa es la referida al empleo. Los ERE, expediente de regulación de empleo, suponen, sólo en enero y febrero, que 125.000 trabajadores se han visto en la calle. La cifra contrasta con los apenas 8.900 del mismo periodo de 2008 y con los 58.400 de todo el año 2007, es decir, menos de la mitad de los registrados hasta febrero de 2009.
Poco crédito concedido
Los problemas de financiación que están teniendo las entidades españolas y la poca eficacia de las medidas adoptadas hasta ahora por el gobierno están provocando que el crédito a empresas y particulares, lejos de reactivarse, siga su desplome particular.
En concreto, en el mes de febrero la concesión de créditos ha caído un 42 por ciento, una cifra que contrastar con el avance que están registrando los depósitos. En el segundo mes del año, los créditos suponen una octava parte de los nuevos depósitos. Estamos hablando de cifras muy dispares: 5.300 millones de euros frente a los 42.400.
El problema estriba en que las entidades pueden conceder menos crédito porque tienen que hacer frente a sus vencimientos de deuda. Lo hacen a través de los recursos que captan de los clientes, lo que provoca que tengan menos capacidad para otorgar créditos.
Banco malo
Algunas de las grandes economías occidentales ya han puesto en marcha o preparan la creación de un banco malo, en el que se deben acumular todos los activos tóxicos de las entidades financieras.
En España, por ahora, se ha descartado esta posibilidad, aunque el incremento de la morosidad de nuestras entidades, considerada nuestro genuino activo tóxico, por el boom inmobiliario aconsejaría la creación de esa figura.
El IESE ha realizado un cálculo de cuánto costaría crear ese banco malo y ha llegado a la conclusión de que debería comprar 100.000 millones de euros en activos hipotecarios de un total de medio billón de euros.
Es la solución que plantea la escuela de negocios para frenar la espiral financiera, permitir que se recupere la confianza y que fluya el crédito. En opinión del IESE, se trataría de crear una institución que, en nombre del estado, adquiere activos malos pagándolos con dinero bueno o deuda pública negociable y encargándose, a continuación de, gestionar su venta.
Al darle a cada hipoteca un precio, se podrían estimar las pérdidas en que debería incurrir las entidades. En caso de que éstas no las puedan soportar, se procederá al proceso de reestructuración del sistema financiero.
El IESE reconoce que 100.000 millones de euros es una cifra colosal, pero estima que el estado podría recuperar gran parte de esa cantidad mediante la venta de los activos inmobiliarios en circunstancias más favorables a las actuales.