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REHABILITARSE O MORIR

Tras un inicio de año alentador, donde diversos indicadores parecían revelar que la situación de crisis económica ya había tocado fondo y que se empezaban a vislumbrar signos esperanzadores respecto a inicios de la recuperación, nos hemos encontrado de repente con un decorado totalmente distinto donde la intranquilidad, preocupación y desconfianza han hecho aparición en el escenario y nos envuelve un estado de inquietud y expectación sobre lo que nos van a deparar los próximos meses.

¿Qué ha provocado este cambio en la percepción de la gente? Leopoldo abadía, el mediático gurú económico que ha ganado popularidad en paralelo a la crisis, ha calificado las medidas tomads por el gobierno como "palos de ciego", sin sentido ni dirección. Quizá aquí esta la respuesta. Durante estos últimos meses el gobierno ha ido sacando diversos paquetes de medidas contra la crisis, pero de forma puntual, descoordinada, sobre la marcha, como un extintor que va apagando los fuegos que van apareciendo. Sin sentido ni dirección, un día una cosa, otro día otra. Este gotear de paquetes ha tenido su culminación hace pocas semanas con la publicación de las medidas más estrictas en este sentido que se han tomado hace muchos años, impopulares para el gobierno que se ha visto obligado ineludiblemente por la exigencias de los países más poderosos: reducción y congelación de sueldos y pensiones, incremento de IVA, reducciones de gastos e inversiones, reforma laboral...

En esta última entrega las medidas del gobierno se han visto complementadas también por medidas adicionales tomadas por las comunidades autónomas y ayuntamientos, que también aplicarán los tijeretazos correspondientes.

Con todas estas medidas se pretende el ahorro de miles de millones de euros, aunque ni los más destacados especialistas tienen claro si estas medidas serán positivas o tendrán impacto negativo reduciendo el consumo y produciendo el efecto contrario; si conseguirán reactiva la economía o causarán el efecto contrario.

Para el mundo de la construcción, históricamente importante generador de empleo,  las dudas son evidentes. ¿Cómo afectará la reducción de la inversión pública y del dinero asignado a comunidades autónomas y ayuntamientos a las obras públicas, licitaciones y concursos?, ¿qué proyectos se verán afectados?, ¿en qué medida?, ¿se seguirá apostando por la rehabilitación?, ¿qué se considerará preferente y necesario?, ¿que proyectos se paralizarán?

Todas estas preguntas, que crean constantes dudas y nerviosismo, solo tendrán respuesta con el paso de las semans, que nos mostrarán si el camino es el correcto  o no.

En estos momentos es clave buscar el equilibrio entre los ajustes necesarios y la recuperación, medida difícil de calcular pero que es necesario encontrar y aplicar.